Amistad Vs. Camaradería

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La delgada línea entre la amistad y la camaradería en el trabajo ha hecho reflexionar a muchos, pero ¿es realmente posible cultivar amistades genuinas en el entorno laboral? Adentrémonos en este fascinante dilema y desentrañemos los misterios de las relaciones en el mundo laboral.

La camaradería, esa sensación de colaboración que surge entre colegas, es un ingrediente esencial en la receta del éxito organizacional. Desde el intercambio de ideas hasta el apoyo mutuo en momentos de crisis, la camaradería en el trabajo puede ser la chispa que enciende la llama de la innovación y la productividad.

Sin embargo, la amistad, con su componente emocional más profundo y compromiso a largo plazo, puede parecer una rareza en el mundo empresarial. ¿Pero por qué? La psicología nos enseña que la naturaleza misma del trabajo, con sus jerarquías y competencias, puede dificultar el desarrollo de relaciones verdaderamente íntimas.

En este punto es importante mencionar al profesor de Harvard, Arthur Brooks, quien argumenta que, para alcanzar la verdadera felicidad en la vida, se requieren tres categorías de amistad: las amistades de utilidad, las amistades de placer y las amistades perfectas. Las amistades útiles se caracterizan por su naturaleza transaccional, donde existe un intercambio de favores o beneficios mutuos (entendida como la relación en el trabajo). Las amistades de placer se basan en una admiración mutua porque cada persona obtiene un tipo de placer a costa del otro. Aparece cuando una persona encuentra a un amigo divertido e interesante y disfruta con él”, asevera Brooks. Por último, las amistades perfectas, para explicar este tipo de relación, el profesor cita al reconocido filósofo griego. “Según los estándares de Aristóteles, las amistades perfectas son aquellas entre personas que tienen un amor mutuo por algo que no solo los une, sino que eleva su comportamiento a la virtud. Un vínculo es perfecto no cuando se basa en la utilidad o el placer, sino cuando se centra en mejorar las circunstancias de la otra persona”. Si bien es cierto que las amistades útiles no siempre son las más satisfactorias y las amistades por placer pueden no profundizarse más allá de los intereses compartidos, ambas son importantes para avanzar en la vida, “aunque no brinden consuelo ni alegrías duraderas”. Junto con las amistades perfectas, se trata de vínculos necesarios para el bienestar a largo plazo.

Volviendo al mundo laboral ¿qué es mejor? Y depende, del cargo, la historia y la madurez emocional para ser capaces de separar lo personal de lo profesional. Es interesante es frase: “un buen compañero de trabajo no necesariamente puede ser nuestro amigo; como tampoco un amigo puede ser un buen compañero”

En resumen, si bien tener amigos en el trabajo puede ser un tesoro raro, la camaradería sigue siendo un pilar fundamental en la construcción de equipos sólidos y resilientes. Fomentar relaciones laborales saludables y armoniosas puede enriquecer tanto nuestras trayectorias profesionales como personales de manera gratificante.

Gabriela Larrea M.

Coordinadora Capital Humano